Los reflejos primitivos, son los reflejos con los que nace el bebé o que se desarrollan en los primeros meses después del parto y son necesarios para la supervivencia y el desarrollo neuromotor del niño.
Una vez han cumplido su función deben quedar integrados de forma natural entre el año y los tres años de vida. Si ello no sucede y continúan activos o retenidos, pueden entorpecer el normal desarrollo psicomotor, cognitivo, emocional y postural del niño